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Campo Sonor o
Emerge bendecido por los sonidos que emite el silencio al encontrarse con sus propias entrañas. Aquí es, según parece, donde la música se hace a los cuatro vientos con el roce de las ramas de los enebros. Entonces los campos se asombran. Y los robles se retuercen. Y las hojas crujen, y las melodías fluyen y la inspiración estalla.
Lógico. En un entorno así, lo normal es que la tecnología se ponga al servicio del silencio, y que de ahí surja algo tan singular como Campo Sonoro: un reducto donde los aficionados a la música, los músicos profesionales, los productores o los ingenieros de sonido pueden grabar sus discos, hacer sus maquetas o ampliar sus conocimientos técnicos con los más avanzados programas de sonido.
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